Sé Feliz - Luz Casal

Redecorar una vida es harto caro. Y harto dfícil y lento. Se necesita disponer del tiempo propio, y del ajeno, para tirar la casa por la ventana y construir una nueva. Y amnesia para olvidar los límites de tu cuenta corriente.

Así, es necesario arratrar de dos, tres y hasta cuatro amigas - y algún que otro amigo telefónico - para deliberar sobre una improbable mudanza. Decidida la no conveniencia de ésta, toca mudar de escenario, de decorado. Las formas son muy importantes. El atrezzo, fundamental. Se hace pues indipensable que Ikea te libere crédito y te dé licencia sin interés. La compañía a este centro también es primordial si no se quiere salir ahogado de una madriguera sin fondo. Y del ahogo de tus propias indecisiones. Casi ningún color pega con la nueva soledad recién adquirida.

Mientras se deciden los nuevos puntos de vista a adquirir en la vida es conveniente cambiar de montura de gafas. Al menos, si tú sigues sin ver las cosas de otra manera, los otros te verán con una mirada distinta. Y tu espejo te devolverá una nueva imagen. Cualquier cosa que se tira, que se recicla, que se desecha, es válida. Cualquier menudencia que se adquiere, un flotador, un salvavidas. Cualquier euro gastado, un ahínco para adelante.

Son precisamene éstas las épocas menos propicias para leer libros de autoayuda. La mente y el corazón no están muy permeables a escuchar cosas que te salen intrínsecas por naturaleza cuando uno está bien, no mal. Y  sale más práctico, aunque menos barato, invertir tu tiempo en revistas que te distraigan, y en cafés, copas, y cenas, en las que puedas escuchar a la gente. Es tiempo de oír a todos y después hacer lo que te venga en gana. O lo que se pueda, más bien. También conviene invitar a las copas, a los cafés, por eso de pagar la terapia. Los amigos son elásticos, pero no divanes baratos.

Esa bici que nunca pensaste montar, se compra. Ese videoclub que nunca miraste - bueno, más bien miraste con cierto desprecio, ¿quién entra en un videoclub hoy en día? - se vuelve tu mejor aliado. Es hora de revisar los capítulos de tu serie favoritta. Y tirar de aquellos teléfonos que muchas veces estarán comunicando y/o fuera de cobertura.

Se abren dos ventanas a Nueva York en el dormitorio (estas fotografías en blanco y negro sobre madera del Empire State de noche, del Empire State de día, han costado un pastonazo) y las sábanas, que ya no invitan a la lujuria, se tiñen de negro. En el salón, sobre aquel punto de fuga, blanco, vacío, hueco, se coloca ahora un Jorge Sanz - Mamá Graf que codiciabas hace algún tiempo: "Paseo por el Prado nocturno". ¿Por qué será que ciertos sueños sólo se recosinderan cuando uno vuelve a estar solo?, ¿el cumplimiento del sueño exige la soledad?. ¿Se retoman ciertas metas en dique seco?. El cumplimiento a uno mismo, ¿exige la individualidad?. Mientras preguntas, obvias lo gastado en arte. Es Arte.

¿Hasta qué punto es posible reinventarse sin traicionarnos?, ¿podemos reinventarnos sin dejar de ser nosotros mismos?. ¿O es precisamente cuando más leales nos estamos siendo?. ¿La reinvención supone cambiar de muda sin escupir el veneno?. ¿O también hay que expulsarlo?. Entonces, ¿con qué defensa te quedas?.

Aunque la mona se viste de seda, y mona se queda, ¿no queda mona embellecida?.

Y, ¿Es posible tirar la casa por la ventana sin caer arrastrado detrás de los muebles?.