Una despedida breve, rápida, certera. Sin demora, porque no hay tiempo. Siempre hacia adelante, porque la parada es más dura que el propio camino. Sin mirar atrás, pero pronunciando las palabras fuertes, que se dicen con la mano en el pecho. Adiós, te quiero, cuídate. Y el portazo del ascensor.
Una despedida que huele a costumbre, y que se debate entre el cansancio de despedidas sucesivas, y la necesidad de no poder pararse en el mismo sitio. Un dolor que se disimula, se traga, un dolor que se pasta en la saliva y se rumia desde mucho tiempo atrás. Una nostalgia honda, una añoranza con raíces afianzadas en los sucesivos adioses. Adiós. Y ha cerrado ya la puerta del portal.
El abrazo breve pero fuerte. El beso ligero, pero fresco. La última mirada, de soslayo, pero con una sonrisa. Y al cerrar la puerta todo queda igual. El mismo abandono, las misma faltas de ganas, la única posibilidad de seguir hacia adelante. La cama que espera, para hundirse en ella, la vida, esa vieja amiga de costumbres, que le hace levantarse para recordarle que la parada siempre es más dura que el camino.
Esta vez intenta ponerle otro color a la tristeza. Pero sabe a lo de siempre. A levantarse rápido, y mirar adelante, siempre adelante.
Y es que tiene peor prensa el que se para a descansar que el que se levanta rápido. Pero nadie le pregunta si tiene ganas de continuar o, simplemente, parar por siempre, no seguir huyendo hacia adelante.
(A los desheredados. A los despatriados. A los exiliados: sin causas, con causas ajenas o propias, razonadas, o sin razonar. A mi hermana. Del alma)


calalola
28 ene 2009 | 08:50 AM
... quizás esa huída hacia adelante sea por una única causa..., encontrar por fín la piedra dónde sentarse a descansar para siempre...
Un beso
miguel manchego
28 ene 2009 | 09:29 AM
como me gusta la canción que has escogido para este texto. ¿sabes?acostumbraba a veros y leeros de igual a igual, sin recordar que en la mayoría de los casos os saco algunos años. Pero a veces tengo la sensación que pasada una edad te estableces en un... no se como decirlo, en un estado emocional de "costumbrismo" en el que cada día se quiere tomar como si fuera el primero de algo que nunca se llega a materializar, el primero del gran proyecto del cual no se sabe muy bien cual es. Es entonces cuando llegamos al mismo sitio, si salto de edad.
Me alegro mucho de estar de vuelta, de volverte a leer, ya veo que tengo bastante retrasado, seguiremos hablando
diego
28 ene 2009 | 09:39 AM
estoy con Lola
ser_anonimo
28 ene 2009 | 06:15 PM
¿Quién no se ha sentido alguna vez paralizado a la hora de tomar una decisión en su vida?.
El exceso de posibilidades, más que ayudar en la elección, provoca un efecto rebote o contrario, eliges irte, eliges quedarte, eliges por ti mismo, eliges por otro/a...una eleccion no tiene por que ser acertada, al fin y al cabo, el que elige ya perdio algo...
Besos.
MarivipSuperstar
29 ene 2009 | 01:22 PM
Es agotador estar siempre huyendo hacia adelante, pero hay personas, que no pueden, porque la vida no les da otra opción, o no saben, porque siempre andan buscando sensaciones nuevas, hacer otra cosa. Pero como dice una amigo mío. Estas cosas son las que te hacen sentir que estás vivo.
Por otro lado, estoy segura de que Lola tiene mucha razón. Antes o después, TODOS, encontraremos la piedra donde sentarnos a descansar. Aunque sea en el último momento, porque esa será nuestra parada definitiva. ¿que sería la vida sino estuviéramos siempre huyendo hacia delante, solos o en compañía? ¡UN ABURRIMIENTO! Siempre el mismo paisaje... ¡Que horror!
ser_anonimo
2 feb 2009 | 06:22 PM
todo son elecciones... a veces es dificil ¿no crees?.
Besos
arandano
2 feb 2009 | 09:20 PM
Elegir es siempre difícil. Pero elegir significa ser libre. Y no hay opciones mejores o peores. Cda opción es un mundo que se abre con sus posibilidades y espinas y que elimina a la otra, porque nunca sabemos qué pudo ser...
... ¿o sí?... a veces el corazón susurra cosas que má svale no escuchar.
miguel
3 feb 2009 | 12:09 PM
¿quién huye más, el que corre hacia adelante, o él que se queda a pensar?¿alguno huye?¿huyen los dos?¿él que huye lo hace por culpa del que reflexiona o el que reflexiona por el que huye?¿le gustaría al que reflexiona huir, y reflexionar al que huye?¿es todo lo que parece, parece todo lo que es, o todo tiene matices, grandes matices que solo el que los vive sabe que ocurre en su interior para hacer lo que hace?.
no me he vuelto loco, son algunas preguntas que se me ocurre haceros, porque con todas las reflexiones que se ponen en el blog de Ale, aprendo un monton, y me hacen abrirme a nuevos planteamientos.
ser_anonimo
3 feb 2009 | 05:32 PM
Nunca he sido de dominar situaciones, siempre se me adivina demasiado pronto, me delato a mi mismo, se me nota, ¿seré más esclavo?, no lo se, por que cuando quiero, y mi oponente lo merece puedo ser muy muy ...
Besos
arandano
3 feb 2009 | 08:12 PM
Escudero, disfruto con tu gozo en el blog. De veras.
Ser, tú sí que eres un alma gemela...me robas mis definiciones. Me pasa exactamente igual...
Manu
4 feb 2009 | 07:10 PM
Vaya torbellino interior ¿no? Sea como fuere espero que las elecciones que tomes sean para bien.
DIEGO
5 feb 2009 | 11:42 PM
nunca dejare de escuchar a mi corazón... dejaría de ser yo... sería otro, quizás con más batallas ganadas, pero no yo. me quedo con mis batallas perdidas porque el q las ha perdido si he sido yo.
arandano
9 feb 2009 | 09:10 AM
Efectivamente, Diego: más vale cometer errores propios, que errores de otros. La deslealtad hacia uno mismo es la que más caro se paga: un eterno reproche para con nosotros mismos. Y sin nada entonces, pues, que ofrecer a los demás.
Va tocando, pues, emigrar hacia otros post, hacia otros posts...
louloulabiche
9 feb 2009 | 02:17 PM
Y a ver, no queda otra, recomponer el gesto y continuar, desdramaticemos la despedida, si suele ser como ers no digamos adios sino hasta luego, hasta la vista, esgrimamos la confianza, que es un privilegio al que debemos cierta consideración, y nada de huídas, eso de huir hacia adelante solo tiene sentido si te persiguen y has de ponetrte a salvo, lo otro es caminar, hacia alante, como no puede ser de otro modo, avanzar, seguir la vida, sin dar nada por definitivo, y escatimando los portazos, es mucho menos doloroso, hasta la vista, tampoco compromete demasiado, pero deja el dintel iluminado.
Ser adulto, el eterno retorno de Peter Pan, cuesta, porque en ocasiones para dejar un sí hace falta poner un no, y ya no decide mamá, ni el ni ella, sino tú, o yo, y mira por donde, somos adultos, lo que te digo, no queda otra. Y sin embargo queda toooooodo ese trecho por recorrer, salpicado, segfuro de destellos de felicidad, y de hasta las vistas, e incluso de algún adiós, es lo que tiene seguir andando.
arandano
10 feb 2009 | 09:28 PM
"La confianza es un privilegio al que debemos cierta consideración"
"En ocasiones, para dejar un sí hace falta un no"
"Sin dar nada por definitivo...hasta la vista, hasta luego..."
Soberbio.
miguel
11 feb 2009 | 11:08 AM
La confianza es algo más que un privilegio, es la base de toda relación humana. Si falta confianza el edificio antes o después se derrumba. Pero ¿Por qué se pierden las confianzas? Muchas veces por inseguridades de la propia persona que retira la confianza, o por la proyección que de uno mismo hacemos en el otro. La confianza es como la fe, es creer sin ver, es sentarse tranquilamente en el camino de la vida confiando en las personas que forman parte de nuestra vida. Tienes toda mi confianza.
arandano
11 feb 2009 | 09:22 PM
Gracias, Miguel. Gracias