La Coctelera

19 Noviembre 2009

Pretendidamente, un escorzo. La mejilla derecha apoyada sobre el bíceps derecho. El brazo izquierdo flexionado por encima de la cabeza. Las sábanas sólo hasta por debajo de las rodillas. La rodilla izquierda ligeramente flexionada. La pierna derecha completamente recta. Cual  bailarín de un ballet sobre un escenario, pero estampado contra unas sábanas. Así,un prieto melocotón envuelto en ropa interior blanca, exhibiéndose, más que ofreciéndose. Al descubierto, la piel canela que no le abandona durante todo el año.Una piel  testificada por muchas manos.  Una composición que ha sido resultado a la vez que señuelo de llegada hacia esa cama.

Y esa mano en la espalda que no se posa. Y ese beso en la nunca que no llega. Y de repente, un vacío  en el cuadro.

Primero fueron los ruidos de un mundo que se ponía en marcha a las 10 de la mañana, sólo tres horas después de caer borrachos, y exhaustos, mala combinación. Se miraron, se sonrieron, uno acarició y abrazó... siguieron en duermevela. La puerta del baño que se cierra (es de los que la cierra- menos mal- pensó), la cisterna en el cuarto de baño, el grifo del agua que se encendía (es de los limpios- menos mal- pensó), fueron el momento propicio para improvisar la postura hacia un segundo ofrecimiento. O mejor, pensó, para la misma acometida sólo interrumpida por el breve descanso del guerrero.

Y ese abrazo por la espalda que no llega.

"Click". El cierre metálico del reloj. "Me voy" - "No vas a quedarte a desayunar?- "En realidad, estoy semiliado con otra persona con la cual no tengo compromisos, por lo que no tengo que dar explicaciones. Además, te eché el ojo hace tiempo, pero tanto que te resististe y al final, mira dónde he acabado...".

... y el frío del suelo en los pies descalzos a través de la ropa tirada por el pasillo para mostrar el camino de vuelta hacia la puerta. En Villa Amante nadie te coloca las zapatillas debajo de la cama y los zapatos se quedan mucho antes desperdigados por el camino.

¿A dónde se fue el cariño de las horas previas, el de la fase de conquista? . ¿Es el amor del sábado noche sintético como las pastillas de éxtasis, como el látex del condón, como el lamé y las lentejuelas de los trajes de noche de fiesta?. ¿Se va el aprecio detrás del orgamo, o a la vez?. ¿Hay quien separa afectividad  y cortejo como la  leche condensada en un café bombón sin mezclar?.

"Hoy no iré al gimnasio, estoy agotado, a las 10 en la cama"- "Claro"- "Te paso mi móvil: 123456"-(Silencio) -"Te acompaño a la puerta" - "Qué bonita casa tienes"-"Gracias"- "No has apuntado mi móvil: 123456"-"Para la parada del taxi debes salir a la izquierda. Adiós"-"Oye, no has apuntado mi móvil, dame al menos el tuyo"- (Silencio) -"7891011. Adiós"-Oye, que gracias por esta noche. Un beso"-(Una resignada sonrisa)-"Adiós, adiós".

¿En qué copa se bajó la guardia?; ¿en qué cigarrillo te fumaste el escudo de protección?; ¿en qué canción perdiste el instinto?; ¿en qué visita al cuarto de baño tiraste a la intuición por el retrete?; ¿en qué palabra al  oído apagaste el radar?; ¿bajo cuáles de los focos pensaste que aquello llegaba al cruasán?. ¿En qué minuto de la noche reconstruiste tu cuento?.

 ¿En qué mirada o gesto matutinos te dio por pensar que era posible un pequeño romance?.

18 Octubre 2009

La chistera

18 oct 09

Acabó el verano en el calendario aunque no sobrevuelen sobre nuestros armarios ni sobre nuestras secas cabezas ninguna hoja de otoño ni gotas de lluvia.

Acabó el verano, pero aún resuenan en las cabeza las  palabras de algunos de los cursos de verano que tanto han proliferado a lo largo y ancho de este país durante estos últimos años. Ya sean en universidades públicas o privadas, los cursos de verano son como las nuevas setas de la temporada estival, y se han convertido al estío lo que la barbacoa para el campo, o lo que el bañador y la sombrilla a la playa, más o menos, en imprescindibles. Pero ya sabemos que cosas realmente imprescindibles, salvo la luz y el oxígeno, no hay realmente muchas. Por ello, entre tanta parole, algunas palabras permanecen, como las cigüeñas que re resisten a abandonar los nidos debido a la ausencia del frío, y otras palabras sobrevuelan la costa para no regresar. Como ciertas pateras en días de levante.

No por ello, por permancer, ciertas ideas, han de ser un huésped cómodo. Hay ideas que te persiguen y, si te incomodan, no es tanto por la disonancia que puedas tener con ellas, sino por el debate interno que te obligan a abrir. Hay opiniones que te resistes a compartir pero, a pesar de ello, te tienden una mano para atraerte a ellas de manera sutil y sibilina. Son teorías indecentes, pero pegajosas. Estorban, pero permanecen.

 Durante el pasado mes de julio, en los Cursos de Verano de la UNIA (Universidad Internacional de Andalucía), escuché de boca del catedrático de Psicología Social en la Universidad Complutense, Florencio Jiménez Burillo que " lo que nosotros en occidente conocemos como amor no es más que un invento cultural". No es que no duerma desde entonces, pero me ha obligado a plantearme mi romanticismo con mayor escepticismo aún, si cabe. Un mayor cinismo añadido al nihilismo al que te obligan los naufragios después de ciertas edades.

Para defender su teorema, el autor explica que a lo largo de los tiempos el amor ha sido una lucha entre hombres y mujeres y hasta no hace mucho, y gracias a la visión aristotélica -y posteriormente al enfoque cristiano- el género masculino siempre se había visto favorecido en esta eterna guerra. Según él, esa disputa ahora está en una de sus batallas más encarnecidas, ya que "los divorcios, los casos de maltrato... todo eso es una señal de la lucha". Aunque Jiménez Burillo predice que, "en esta ocasión, el vencedor no va a ser, precisamente, el género masculino".La píldora del día después, la independencia económica y otros muchos factores han hecho que la mujer tenga la posibilidad de tomar sus propias decisiones en todos los ámbitos, incluido el sexual. Por eso, el género femenino está ahora en disposición de subyugar al masculino. "El triunfo de la mujer relegará a los hombres a un segundo plano". (Que conste que esta idea, me pone de muy buen humor). No obstante, el objetivo de su ponencia Una mirada darwiniana del amor es, según el propio Jiménez Burillo,"admitir que lo que nosotros en occidente conocemos como amor no es más que un invento cultural.

Si partimos de esta premisa, una duda me planteo en primer lugar¿a quién se refiere con nosotros?: ¿a los occidentales blancos europeos, a los occidentales europeos emigrantes, a los occidentales sudamericanos,a los occidentales afroamericanos?. ¿Todos diferimos en nuestra forma de sentir?. ¿Y con los orientales: no compartimos la misma percepción del amor?.

Y dos, si el amor es un invento: ¿el desamor, también lo es?. Si el amor equivale a un acerado, al asfaltado de una carretera, a un Big Mac, a una Whooper, a la edificación de un rascacielos en la ciudad: ¿tan mal hemos planteado sus daños colaterales?.

Lo cierto es que las aceras se tienen que volver a hacer año tras año, la Big Mac y la Whooper engordan y saturan las arterias, y los rascacielos acaban cayendo como castillos de naipes tras el choque de un avión. Incluso si los ataques suicidas son inventos culturales, ¿qué son los corazones rotos al lado de ésto?... pecata minuta... Quizá por eso también inventamos las tiritas. Pero hay ciertas hemorragias que no se paran con apósitos.

¿Es el amor lo mismo que el fuego, la rueda, el molino, un grifo, una ventana, un pomo, un Donut, un pos-it, una fregona, el Guggenheim?... ¿O es quizá el invento que se ha sacado un mago de la chistera?. ¿Equivale el amor a una liebre, a un huevo duro, sacados de una chistera, equivale al truco de un prestidigitador?.

En este caso: ¿no subyace y sobreyace algo más por encima y por debajo de esa chistera?... ¿La liebre sale de la nada, o se encuentra debajo de la mesa?. ¿La flor que saca un mago, no está debajo de la manga?.... Truco, invención, realidad... ¿no subyace una ilusión, aunque sólo sea una ilusión,o incluso aunque sólo sea una apariencia de  ilusión, la de amar y ser amados por encima y debajo de todas las cosas?. ¿No existe previamente la liebre a la chistera?: ¿no existiría el amor previamente a su invención?...

 ¿Necesita ser inventado el amor precisamente porque hay una necesidad de inventarlo?.... ¿No se inventa, específicamente, lo que se necesita?... con lo cual: ¿no existe una noción previa del objeto a construir?. ¿O aquí, el único problema  - reduccionista, o evolucionista-  es que Darwin y los occidentales, estamos mal follados?.

(Perdonad lo sesudo del texto. Y el dúo que acompaña al texto: es de esas canciones incómodas que luego permanecen)

 

19 Septiembre 2009

Escuadra y Cartabón

19 sep 09

"¿Quién sabe qué seremos?. Que existimos es un rumor en que creemos cada vez que nos acordamos de haber sido niños. Pero al punto sopla un viento grande y pasa por nosotros como en otoño el viento por toneles vacíos" (Rilke)

 

Dice un viejo proverbio chino - y si no lo dice, lo digo yo, y no por viejo, ni por chino - que en el primer movimiento de cualquier partida de ajedrez, ya está decidido el resultado de la jugada. Depende de quién haya sacado en primer lugar, la figura que haya elegido, el movimiento escogido, la estrategia trazada, cómo haya parpadeado las pestañas, porqué meridiano había salido el sol esa mañana... ninguno de los dos sabrán cuándo o cómo acabará la partida. Pero el tablero, mudo testigo, ya sí lo sabe.

Así la vida. Así las relaciones.

Cuando algo comienza (ay!, cuando algo comienza...): escuadra y cartabón. Cuando alguien llega a nuestras vidas, y creeemos que sabemos que está llegando y se aproxima alguien que puede dejar huella, e incluso aspiramos a que permanezca, hacemos todos los esfuerzos posibles por medir las distancias, los tiempos, las aproximaciones, los alejamientos. Somos incapaces de dejar nada  a la improvisación. Todo ha de estar cuidado, y calculado: al fin y la cabo, la química entre dos personas, sean ya pareja o no, exige las técnicas de estrategia más sofisticadas de la vida. Las relaciones personales son el campo más minado, en el que más se pisa todos los días, en el que aparecen más mutilados.

 Ese sms que no se sabe cuándo mandar, esa respuesta que  no llega, esa llamada que no sabes con qué palabra empezar, ese perfume que ya no usabas, esa ropa que ahora combinas, la costumbre olvidada de cambiar las sábanas con mayor periodicidad y echarles Nenuco el día de la muda... Y se va quedando, se va compartiendo. Se va haciendo camino al charlar, al fornicar.

Ese tono de voz que no acabas encajando, esa manera de mirar que al final nunca llegó a resultarte familiar, ese sábado que sustituyes por amigos, esa caricia que no llega al rincón adecuado, esa saliva no del todo dulce ni salada, ese cine que empiezas a evitar, esa invitación al teatro que prefieres que nunca llegue, esa ida al gimnasio en vez del polvo de antaño, esa imposición que no te excita, esa postura que no es la tuya.  Esa posición del contrario que no te arrebata... ¿Estaba ahí todo eso cuando pareció que el mundo se iluminaba de nuevo?.

 

Cuando algo acaba (ay!, cuando algo acaba...): escoba y recogedor. Y ya es hora de contar el nuevo naufragio sin cofre del tesoro, ni moneda de oro que morder con los dientes.  De recoger las migajas si es que alguna vez se compartió el trozo de pan, de limpiar la miel y la hiel sobre el mantel. De echar agua limpia sobre la escaleras. De no olvidar la lejía, y no perder la costumbre del Nenuco.

Cuando se fija la atención en una relación para estimar las diferencias y semejanzas, con uno mismo, con el antecesor: ¿estaba todo preconfigurado para ir de culo y cuesta abajo sin frenos? .¿Existían las comparaciones cuando se movió la primera ficha?. ¿Se preveía en la primera mirada que en la balanza de los resultados pesaría más el platillo de las expectativas que el de las cuentas satisfechas?.

¿Qué indicios o señales hemos de captar en ese primer instante para saber cómo será ése último momento?. ¿Hemos de presagiar para comenzar?. O, simplemente, prever y esperar a que suceda lo ya sucedido...

Las personas que trabajan la tierra, las personas que trabajan la mar -los agricultores, los pescadores -, sólo con oler la tierra, sólo con mirar la mar, ya saben cómo será el verano, cómo será el invierno.

¿Estamos definitivamente castrados los peces de ciudad?.

 

Queridos amigos y confidentes: Feliz comienzo de curso. Feliz septiembre

 

22 Julio 2009

Gibraltar

22 jul 09

 

 

 

Soy campogibraltareño de nacimiento, por tanto, puedo afirmar que Gibraltar forma parte de mi paisaje vital. Y eso no lo puede poner ningún político en cuestión. No pago a los políticos para que pongan mis realidades en tela de juicio, sino para que administren dichas realidades. No olvidemos que es nuestro dinero público, como contribuyentes, el  que paga a los que gobiernan. Y a los que opositan. Tanto desde el Senado, como desde el Congreso. Da igual el bando. Y hay que saber para y por lo lo que se paga.

El Peñón de Gibraltar, para los que formamos parte del Campo de Gibraltar (comarca formada por 7 municipios gaditanos) , está integrado en nuestro paisaje visual, en nuestro skyline de cada día. No hay campogibraltareño que se precie -como no existe neoyorquino que afirme que el Empire State Building no forma parte de su geografía - que no se sienta raro si no se baña en la orilla de algún mar y no se encuentra a Gibraltar de frente. Para un campogibraltareño,mojarse en aguas de una playa no campogibraltareña, es sumergirse en un paisaje  en el que  falta el apadrinamiento de la Roca. Temes, incluso, que puedas ahogarte y no tener a mano ese Peñón al que agarrarte. Porque, Gibralatar, es tan cercana, que está a tiro de piedra. Todos los que salimos de las zonas limítrofes de aquella frontera, no concebimos otear el horizonte sin toparnos a la Roca de frente:  siempre quieta, inerte, silenciosa y majestusoa. Nos acecha, pero también nos permite descansar la vista sobre ella.

Gibraltar, también, para los de allí, es un lugar exótico en el que comprar chocolate, perfumes, tabaco y gasolina, más baratos. Igual que los catalanes buscan la electrónica más económica en Andorra. El Peñón constituye, para nosotros, un amplio mercadillo, una gran Plaza de Abastos, en el que se busca aquello que no ofrece el mercado español, o lo ofrece, pero a precios más altos. Es un zoco en el que te topas con costumbres no conocidas al otro lado de la Verja, y donde el castellano y el inglés se mezclan dentro de una misma frase. Puedes pagar en euros, o en libras, pero el turista español allí es bien recibido porque sabe que el euro les salva la economía.

Salvo que no seas de la zona, nadie va para algo más que no sea comprar. Sólo los foráneos se suben a la cima del Peñón a darle de comer a los monos, seguramente, por desconocimiento. Los autóctonos sabemos que esos monos - símbolo patrio, y por patrio me refiero al orgullo inglés - están salvajes y descarriados, te atacan sin piedad, y están sucios y malolientes. No me extrañaría que portasen la rabia. Todos sabemos también que los británicos no son los europeos precisamente más aseados. Y las costumbres higiénicas, son las costumbre higiénicas: estés en una Colonia, o no.

No conozco a ningún campogibraltareño, o sea, español (a veces, vergonzosamente, hay que matizar estas cosas), que se haya inmolado delante de la Aduna en la que otrora se pedía el pasaporte, ahora el DNI (semos europeos). Nadie se rasga las vestiduras por pasar un control aduanero. De hecho, se soportan largas colas para repostar más barato. Y, al fin y al cabo, el Malboro nos sale mucho más barato. Nadie sale de allí sin un cartón de tabaco. Sí nos ha jodido bastante, hasta hace bien poco, que no pudiésemos usar ese aeropuerto. Da igual en que suelo estuviese: la proximidad nos hubiese ahorrado a los gaditanos desplazarnos hasta Málaga, y a ellos rentabilizar tan corta pista (que puedes acabar en el mar en cualquier despegue o aterrizaje).

Precisamente, por logros como éstos, creo más en la palabra cooperaciónn, que en la de animadversión. En la alianza, que en la lucha. Porque precisamente, "tres siglos de firmeza anticolonialista" sólo han servido para eso: para enconarse en tres siglos de firmeza anticolonialista. A lo que te resistes, persiste. Lo que aceptas, se transforma.

Por qué poco dicen que nos bajamos los españoles los pantalones... No hay que llevarlos tan altos, ni los cinturones tan estrechos y ajustados. Además, una buena follada a tiempo también es disfrutable (¿el problema es estar mal follado?). De hecho, para ganar la guerra de Troya, hubo de meterse el caballo dentro.

Insisto: no pago a los políticos para que se rasguen las vestiduras, sino para que administren. El chocolate Cadbury´s, afortunadamente, ya puede encontrarse a ambos lados de la frontera.

(Melón Diesel era un grupo gibraltareño que cantaba excelentemente en castellano)

22 Junio 2009

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22 jun 09

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A nadie le gusta contemplar un cogote en la sala de un cine, pero nadie se pondría el primero delante de un pelotón de fusilamiento. Nadie se queda atrás en una cola de racionamiento, pero nadie pone la cara el primero si lo que se sueltan son tortas. No es lo mismo atrás que adelante, y sin embargo, los extremos acaban tocándose en ocasiones. Y no es lo mismo mirar al frente que mirar de frente. El marchar, en buena medida, depende de si se vuelve. O no se vuelve.

 Igual que anchura y longitud siempre son incompatibles -porque lo largo y lo ancho siempre acaban por divorciar convenios - tampoco existen verdades absolutas, salvo las dos que acabo de pronunciar, lo cual viene a demostrar que las excepciones existen, pero no por ello han de confirmar siempre una regla. Si no todo lo rico engorda, y no todo lo bueno es pecado: ¿se puede andar hacia adelante echando la vista atrás?.

La inercia de la quietud siempre es más fuerte y poderosa que la inercia del movimiento. Más peligrosa, incluso. Parece una redundancia, pero lo quieto, quieto está (¿cómo se suelta el freno de mano?), pero lo dinámico siempre nos acaba llevando a algún sitio. Al lugar esperado, al inesperado, o incluso puede que al punto de partida. Pero al menos se vuelve con una mirada distinta, renovada: la del trecho que se avanzó, y la del retroceso que se escoge por motus propio. Incluso puede que te hayas dado un buen ostiazo. Pero en esta vida, más vale pasarse, que no llegar. Que prenda la cerilla, a que no arda.

Sin embargo, si para atrás, ni para coger impulso: ¿de dónde el impulso entonces?. Y, en el supuesto de que no nos estanquemos en la inercia de girar sobre nosotros mismo cuales peonzas: ¿Andar hacia adelante supone necesariamente dejar atrás?. ¿Y qué se queda atrás, uno mismo, o los demás?. Si se camina con la frente vuelta hacia la nuca, ¿se está avanzando, o sólo disimulando?. ¿Siempre existe el riesgo de convertirse en sal, o lo que se busca es preservarse en sal?. ¿Se puede mirar hacia el futuro dejando un hilo rojo - como Teseo - de vuelta hacia el pasado?.

Quizá para entonces, el camino recorrido no nos deje ver el hilo que soltamos. Quizá incluso, el hilo se haya difuminado. Quizá, para entonces, no queramos siquiera desandarlo. Quizá, incluso, los tirones que nos siga dando sean desoídos, desatendidos,  y el hilo sólo nos sirva para hacer calceta. Quizá, entonces, sólo entonces, uno tenga claro que se quiere volver de adónde se partió. Pero todo ello hay que descubrirlo. Y el camino, se hace andando. Y un desierto, es un desierto.

¿Cómo decir adiós a lo que se ama?. En esto, me temo, no entran en juego las leyes del dinamo, ni de la física, sino la ley de generosidad del corazón. Y, la anchura y altura de cada corazón, sólo cada uno las conoce.

 

Vega - A salvo

SABRÁS QUE HE CUMPLIDO FIRMEMENTE
TU SABRÁS... MI PROMESA DE QUERERTE
HASTA EL FINAL
QUE HE ESPERADO TANTO TIEMPO Y AÚN PUEDO MÁS

SABRÁS QUE YO HE SIDO LA PRIMERA
TU SABRÁS... EN ESCRIBIRTE UNA CANCIÓN
QUE TE RECUERDE AQUELLA VEZ
EN QUE MI CUERPO TEMBLABA

PORQUE TUS MANOS
EN CADA ABRAZO
ME HICIERON SENTIRME SEGURA
SIEMPRE A SALVO... A SALVO
Y TUS BESOS A CADA PASO
ME HICIERON SENTIRME SEGURA
SIEMPRE A SALVO... A SALVO

QUIZÁS NO HE ENCONTRADO LA MANERA
HOY QUIZÁS... DE HACER DE TRIPAS CORAZÓN
DE CONFORMAME CON VIVIR
ANCLADA A UN SUEÑO QUE AMABA

PORQUE TUS MANOS
EN CADA ABRAZO
ME HICIERON SENTIRME SEGURA
SIEMPRE A SALVO... A SALVO
Y TUS BESOS A CADA PASO
ME HICIERON SENTIRME SEGURA
SIEMPRE A SALVO... A SALVO

QUIERO QUE COMPRENDAS QUE SIN TÍ NO TENGO NADA
QUE APOSTÉ TODA MI VIDA Y QUE A LO HECHO PECHO
SIENTO QUE TE MARCHES AUNQUE NUNCA DIGAS NADA
AUNQUE NO TENGA DERECHO A RECIBIR MAÑANA
PUEDE QUE EL FUTURO NO ME LLEVE HASTA TU CASA
PERO SIGO DECIDIDA A NO CEDER POR HOY...

SI TUS MANOS
A CADA PASO
ME HICIERON SENTIRME SEGURA
SIEMPRE A SALVO... A SALVO
Y TUS BESOS A CADA PASO
ME HICIERON SENTIRME SEGURA
SIEMPRE A SALVO... A SALVO

23 Mayo 2009

La piedra impenetrable

23 may 09

"Dime: ¿el rojo es un error?"

Existen un espacio y tiempo intermedios entre una puerta que se cierra, y una estancia abandonada. Un espacio y tiempo, en el que no se busca la ventana que se abre, sino que se mira la puerta que se cierra. Esperando a que vuelva a abrirse.

Este tiempo y espacio, que no pertenecen al eco del portazo ni a la oquedad del hall de entrada, contituyen un espacio y un tiempo propios, particulares, distintos. Se trata de una dimensión - tercera, cuarta, quinta, da igual, otra - entre una despedida y un por favor vuelve. Al portazo le prosiguió la rabia y al espacio abandonado le precedieron la soledad y la esperanza desesperanzada. Es un mundo distinto, pues, el que se crea entre el quicio de la puerta y el que nunca giró las llaves. Es el limbo entre uno mismo, pero fuera de sí mismo. Un enorme desierto entre el ascensor de la comunidad, y el recibidor con flores.

 Durante este tiempo tan particular uno se queda vacilando entre la nostalgia de lo que ha salido, y la esperanza de lo que habrá de llegar. El oído se aferra al recuerdo de la cerradura que se cerró, y al silencio que lo invita a pasar a casa, más adentro, a una nueva estancia. El cerebro se divide en dos hemisferios más, aún, y en uno anota las deudas pendientes con el futuro, en el otro, las cuentas pendientes con el pasado. Un pie invita a salir a la calle, a nuevos encuentros, el otro, a reencontrarse con los planes frustrados.

Es el tiempo de la espiral. No pertenece al pretérito, ni al presente, ni al futuro. Es el tiempo de la piedra. De la que se quiere volver a coger, volver a tirar, volver a tropezar. Da igual que sea impenetrable. Toda piedra lo es. Lo importante es el vahído que se queda en ese limbo interior. Esa certeza ciega, y tuerta. Las anotaciones del hemisferio correcto, se desechan, el corazón sigue tirando hacia las tareas  ya comprobadas empíricamente imposibles. No mandan los cuatro hemisferios, las dos aurículas ni los dos ventrículos.  Manda ese espacio entre el quicio y la puerta. El deseo de recuperar el agua vertida por las escaleras.

 Es el tiempo del quiero y no quiero. Del quiero y no debo. Del quiero y no puedo.  Un período en el  que cualquier bálsamo es posible aunque las certezas caigan en entredicho, las decisiones cambien de un segundo a otro. Porque es la fase de los intermitentes: se vuelve sobre lo dicho, lo sucedido, da igual girar a izquierda o derecha, la cosa es volver al mismo carril. Empezar desde cero desde lo antigüo. Y es que no hay otra base.

"La gente se golpea contra la piedra sin comprender que la piedra es impenetrable"(*)...

...¿Cómo aceptar que el corazón es una piedra mojada que no sirve absolutamente para nada más que para teñirlo y regarlo todo de rojo?... El rojo, sin embargo, nunca pudo ser un error. Sin él, la piedra se queda yerta, e inmóvil.

Que vuelvas.

"Porque, mi querido amigo, tú y yo somo como esa pared: una buena idea en teoría, pero en la práctica, no funciona" . (Sex and the city; Quiquiriqui; cap.18-Temp. 3)

(*)Daniel Múgica; La ciudad de abajo

                                              NUEVA YORK

Estática,
las luces y el color
congelan Nueva York
en este cuadro
que cuelga de la pared.

Refugio del dolor
que marca mi latir,
he decidido venirme a vivir aquí,
sin ti...

Por si un día decides
que aquello valió la pena,
si descubres que
ya no te importa el qué dirán,
si te pesan las cicatrices,
la nostalgia de tiempos felices,
dando vuelta por este cuadro
me encontrarás.

Estática,
igual que todo lo demás,
me conformo con pensar
que doblarás esa esquina
y aparecerás
fingiendo no saber
que siempre estuve aquí,
que he decidido esperarte sin más aquí,
sin ti...

Por si un día decides que
aquello valió la pena,
si descubres que
ya no te importa el qué dirán,
si te pesan las cicatrices,
la nostalgia de tiempos felices,
dando vueltas por este cuadro
me encontrarás.

Que no importa qué hora sea del día,
las luces del barrio no se apagarán,
permanecerán siempre hasta el día encendidas,
por si un día decides que quieres buscar
en el balcón donde paso las horas perdidas.
Este cuadro resulta el lugar ideal,
Nueva York y sus calles esperan dormidas
a ese día en que pintes otra realidad,
que yo sin ti no puedo...

17 Abril 2009

Intermission

17 abr 09

Vuelvo en 5 minutos. Voy a por la partitura. Están las notas pero se perdió la melodía.
Y vuelvo.


Ode To My Family (Acoustic) - Cranberries

26 Marzo 2009

"Un destino no se elige: se cumple" (A. Gala)

"He tenido grandes casualidades en mi vida, pero he tenido que trabajar muy duro para llegar hasta aquí"; rezaba una flamante Pe, recién merecedora de un Óscar. Y mirándola, destila el aura de la que trabaja, pero estaba predestinada para ello. Porque, banal y superficialmente hablando, hay gente a la que le pasa lo que transpiran, para bien, o para mal.

Es la vieja pregunta de si fue antes el huevo a la gallina; ¿nacemos con la partitura, sin ella, o la partitura viene con marcas de agua que hay que interpretar y reescribir nosotros mismos en el papel de al lado?. Cual caligrafía. Con tiento y buena letra.

Afirma Antonio Gala que la vocación puede ser contradicha, pero el destino, jamás, entendiendo como destino "necesidad irrefatible": "El destino trata de cubrir un objeto interior, y parece más atenuado o indiferente que la pasión porque las llamas de su fervor, no se traslucen. La pasión no va de dentro a afuera, sino al revés: es un choque entre el espíritu y el mundo exterior, y de ese brote, saltan chispas. No es que la pasión tenga más fuerza que el deseo: es que tal fuerza se dirige a un objeto ajeno a uno mismo".

¿Nos marcan pues, las "pasiones" (vocaciones) y las "necesidades irrefatibles" (destino)?. ¿Podemos cultivar sólo aquello que nos gusta y atrae e ignorar los que nos llama a gritos?. O, ¿tiene todo el mundo un destino, o sólo algunos elegidos están llamados a cubrir misiones irrebatibles mientras otros cultivan sus aficiones sin tener nunca que cubrir una necesidad interior?.  

Para Ortega y Gasset la vocación no es más que el estilo de vida al que uno aspira, un modus vivendi. Para él no existen destinos que cumplir, sino organizaciones vitalicias a las que aspiramos y por las cuales luchamos: ser maestro, por ejemplo, supone un tipo de vida que nos cumple y realiza, con todo lo que ese oficio conlleva. Igual que el que quiere ser astronauta. Según su pensamiento, los oficios vienen a ser franquiciass vitales que nos realizan en todos los aspectos: personales, económicos, familiares, etc.

Francisco Umbral, por su parte, es más relativista: "El talento, en buena medida, es cuestión de insistencia".

 Así, si ya está todo dicho, pero no escrito: ¿sólo queda recorrer el camino no andado?. ¿Está la calzada trazada pero aún no los pasos marcados?

Y ¿por qué hay personas a las que les "pega" que les pase lo que les pasa?. ¿Existe gente deslucida, o simplemente, algunos, dejaron de pagar la luz?.

  "A cada ser se lo creó para estar en un sitio. En tal acierto consiste la felicidad. Se trata de un trabajo. Hay que abrir bien los ojos, no cerrarlos, estar muy bien despiertos... Y no vacilar entre la nostalgia y la melancolía("un  fui feliz...)" (A. Gala)

Sobre Café con sal

Prefiero la Coca Cola Zero a la light, aunque en el fondo, han dejado de gustarme las bebidas con burbujas. Detesto tener que pelearme mucho conmigo, pero cuestionarme es una constante en mi vida. Adoro a mis amigos, aunque en el fondo soy un solitario. Me encanta mi trabajo, pero mi estado ideal es el de las vacaciones. Allá donde haya mar, podrás encontrarme. Me enganché del tabaco como me engancho de las personas, aunque todavía no he encontrado al sustituto del chocolate. Y no me gustan los huevos duros, ni pasados por agua. Bienvenido. Creative Commons License
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